Este exabrupto

Mientras buscaba un formato de querella por suplantación de identidad que guardé hace tiempo, por error se abrió el archivo Word «Este exabrupto», le di una repasada rápida y le ajusté el lenguaje, sólo por jugar, para que los veinteañeros -cronológicos o de mentalidad- entiendan, y este extracto de esta versión del borrador quedó como sigue:
– «Y así fue, padre Jasón, como, y por los mismos motivos, dejé un escrito y me marché. Esta vez fui mucho más sintética y práctica, ¡si hasta las palabras reflejan el cambio…! Ando con el ayudamemoria.
La silla y las dos fichas con listas, lo positivo y lo negativo.
La de la izquierda es de lo positivo; la de la derecha, de lo negativo.
🔸Sabías lo que estaba pasando con mi vida y elegiste un mal momento para jugar al «princeso».
🔸Me invitaste al mundo a través de tus fotos. Eso, sólo tus fotos; tus fotos son un gran regalo. Eres muy generoso. Y como aparece tu rostro, compensan absolutamente todo este tiempo.
🔸Ya te había dicho lo de los «jueguitos mentales», el refuerzo intermitente, la devaluación, la triangulación, el fantasmeo… Pueden destruir a una persona. Nadie es inocente cuando sabe lo que está haciendo y lo elige.
🔸Tienes brillantes ideas acerca de lo que se debería construir de a dos. El otro no participa, porque tu idea de vínculo y tu método desde el inicio anulan, invalidan, invisibilizan, hacen irrelevante todo lo que no se parece a lo que quieres.

¿Recuerda que le conté que a veces despierto con una idea, la letra de una canción, una cifra, una imagen, etc.? Hace unos días desperté con esto: «¿En qué mejoro la vida de las personas a las que persigo en privado y escondo y excluyo de la mía y de mi círculo social?»
– No entiendo.
– Hice las preguntas antes de dormir. Hice las preguntas como si fuera él.
– ¿Y te lo has preguntado por ti misma?
– Sí, y soy bastante autocrítica.
Las puertas estaban bien cerradas, como si no quisiera dejar huellas ni acceso (¿Qué se puede dar a quien no quiere recibir?). Pero, en cambio, a las perras de sus amigas las invita a todos lados, y les dice que las quiere; así las mantiene disponibles para un revolcón, igual que en sus cuentos.
Para sus cumpleaños les regala fotos propias, tal vez se encuentra muy lindo. Todos los años lo mismo, ya me imagino cómo será de monótono en la cama.
¡Ha sido demasiado!
Dígame cuántos rosarios con sus avemarías le debo luego de este exabrupto.
– Hija, lo bueno es que ahora perdió menos tiempo que en aquella historia…
– No le había contado, padre Jasón, el innombrable está merodeando; bueno, más precisamente, sus monos voladores. En realidad ya no es innombrable, ya es nada. Antes se llamaba «X», ahora no existe. Este otro se llamará M. E., que significa… 📌 (Lo pondré en la continuación).
– A veces la piedra sólo cambia de nombre.
– Cierto, padre, hay hombres que parecen y deberían ser honorables y son unos cerdos. Unos cerdos feministas, eso sí. Con los mismos vicios que los otros, lo del feminismo lo usan porque no tienen pantalones para afrontar las cosas en las que se meten, ni para tomar iniciativas, y así se lavan las manos. Su «masculinidad frágil» debe ser cuidada de las críticas, no vaya a ser que se quiebren. Entonces pretenden que se camine sobre huevos. Ciertos hombres aspiran a que se les cuide más que a una mujer… Lanzan las granadas (toda suerte de maniobras para llamar la atención) y luego se victimizan (se hacen los acosados). El honor, el cuidado, la honestidad, el respeto, la integridad ¿de quiénes los podremos esperar?
¡Cómo recuerdo la época del colegio! A veces, a través de algún amigo llegaba el recado, luego una conversación con todas las cartas sobre la mesa. ¡Eso era tan masculino!
Hoy, algunos «princesos» hacen unas cosas extrañas, nunca claras, nunca definitivas; suben dos peldaños, bajan ocho. Tienen sueños húmedos con que una mujer los persiga. Hasta en la comunicación más neutral ven a una mujer premunida con servilleta y cubiertos, como si cualquiera que les hable los quisiera cazar. Así creen que tienen un gran séquito. ¡Pelados de m…! No todos, por supuesto, hay hombres no delirantes.
Recuerdo a un colega con quien interactuaba cuando ambos estábamos casi recién egresados y aún no titulados; era evidente que nos gustábamos, no sólo para ambos, sino también para nuestros conocidos. Íbamos en su auto, y me dijo que le gustaba «ser el cazador», y de hecho, me estaba «tratando de cazar». Ambos teníamos pareja, no «me cazó», no lo dejé hacerlo. Me dio a entender que a los hombres en general les gusta más ser la parte activa en una «conquista», lo que concuerda con lo que prefería en ese tiempo y prefiero también en la actualidad. Otra cosa es lo que pasa puertas adentro en un vínculo ya establecido. En esos años me daba cuenta, hoy no he perdido la habilidad de percibir; son algunos hombres los que no tienen un comportamiento contundente, inequívoco, directo… Lo que algunas personas creen que es misterio, «hacerse la/el interesante», para otras es cobardía; para mí, por ejemplo. Y luego lloran por los pasillos porque son olvidados por su falta de claridad.
¿Cuántas vueltas al rosario se sumaron, padre?
– Eres la única no católica que se viene a confesar, ja, ja, ja.
– Me gusta hablar con usted, padre. Quiero que un día me cuente sobre la mamá de…

¿Se imagina si le hiciera reclamos, como los hice en la experiencia anterior? Le daría combustible para que diga que estoy loca, que todo me lo imaginé, otra técnica de los m… Hacen cosas confusas para provocar pasos en falso, y luego se desentienden.
– Hija, recuerda lo que te dije un día: «vuelca todo en el papel, todas las veces que sea necesario».
– Ayer, a propósito de que supe de X, puse «nuestra música», y comencé a bostezar…
– ¿Ves? Esto también pasará, hija.
– Algunos sostienen que lo que se dice en momentos de rabia, es lo que realmente se piensa de una persona o situación. Al comienzo creía en él, admiraba varios de sus rasgos y su discurso; pero por su cuenta se puso en el nivel de los peores. Es más una impostura que cualquier otra cosa, ni aun ha podido conectar consigo mismo. Clasista y esnob. Superficial. Con una gran necesidad de caer bien a quienes, según sus estándares, son dignos de su tiempo y su atención. Tiene un conflicto atroz entre lo que quiere ser y hacer y lo que cree que se espera de él, según la posición que aspira a tener en la sociedad. Probablemente su madre lo hacía competir con sus hermanos, no directamente, sino como las mamás saben…
Busca y brinda permanentemente la adulación vacua. Y no sabe distinguir lo que le conviene, me refiero a la conveniencia espiritual. Tiene una fragmentación en su personalidad, vive escapando de sí mismo, y se vuelve a encontrar en todos lados igual de inmaduro, porque llevado por placeres superficiales evita mirarse a fondo. Se me ha revelado como un cínico, carente de sustancia, una cáscara sin pulpa, sin culpa. Un plagiador. Es probable que compita conmigo… ¿dónde hay amor ahí?
– Sí que tenías mucho guardado. Hija, un hombre inteligente y bien educado le da un lugar preferente a la mujer que le gusta y se interesa activamente por su bienestar sin esperar a que ella se lo pida, y nunca la sitúa en la necesidad de insistir. Si no lo ha hecho, ya no lo hará.
– Sí, lo sé, y por eso…
– Y mirándote, sé la pregunta que sigue: Y, sí, aspirar a que te traten con consideración y respeto y que no metan a otras personas en medio, es un innegociable básico, como se dice ahora. Que no te manipulen con que son celos patológicos.

¿Tú te tratas con tus amigos como él trata a «las perras de sus amigas»? ¡Vaya frase, te salió de las entrañas!
– No, mi conducta pública y privada con mis amigos nunca deja lugar a dudas. Nunca coqueteo con alguien que no me gusta ni lo meto en juegos de triangulaciones. Nunca juego a reirme de los demás. Hace años, cuando era adolescente, una de mis amigas coqueteaba abiertamente con mi pareja de ese tiempo, se cruzaba delante de él, casi bailando, buscando contacto físico, intentaba coincidir con la mirada; eso también lo vi muchos años después en distintas mujeres, tanto respecto de mi pareja, como de otros hombres. Todas conseguían sus objetivos. Apelar al deseo sexual y a la triangulación para romper o inmiscuirse en un vínculo ajeno es el recurso más bajo y el que da las peores consecuencias: la primera está demente y sola, algunas de las otras han sido abandonadas.
-Pero es el hombre el llamado a poner los límites a las «perras» o las «mujeres extrañas», como dice la Biblia, y si no lo hace -y encima a veces fomenta…- es responsable de los resultados.
– Así es, el que está en un vínculo es quien tiene que cuidarlo si le importa.
Todos o casi todos tenemos tejado de vidrio y hemos cometido errores en la juventud que nos han pesado, hemos traicionado a amigos o parejas, pero ya de grandes ya no nos está permitido seguir haciendo mal.
Cambiemos de tema por un rato: Hoy voy a una manifestación, se acabó el silencio, eficaz arma. ¡Cuando ya nada hay que perder, también se pierde el miedo!»

Le puse puntos suspensivos, «(Continuará)» y unos signos llamativos para recordar darle más retoques, el remate y la revisión final. Aún no he definido si irá a la edición imprimible.
Se me pasó la tarde volando y no alcancé a completar la querella. Cerré el computador, me di un largo baño en la tina, y quedé con una ligereza que hace tiempo no experimentaba.

(Fragmento no oficial y en revisión de LAS CARTAS DEL SACERDOTE)

2026 | 09 | 09

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